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April 13 2007 año de eleccionesPAL QUE LE TOQUE
José Larralde
Quién le ha dicho muchacho que en las casas
naides va a preguntar de andes que saca
pa' andar tan empilchao, sacando pecho
y haciendo de la vida una cumparsa.
Quien le ha dicho, que naide se da cuenta
que haciendolé mandado a la disgracia
usté no se ha quedao con algún güelto
ni disimula sebao la refalada.
Y no sé si usté sabe ¡que hay quién sabe!
que usté nació más seco que ojo de hacha
y que de piojo remontó a caudillo
babucheando el lomo de los que trabajan.
Usté sabe ¡seguro! y no le importa
ni de Dios, ni del rancho, ni la Patria
ni siquiera del nombre que mal usa
cuando mete una firma a la macana.
Quién le ha dicho señor que allá en las casas
lo eligieron asi pa' que hocicara
que se olvide del sol de su bandera
haciendolé mandaos a una estrellada.
Uste es usté, y toda la arrogancia
que aplasta la verdad y la palabra
¡Qué amarga me salió esta cebadura!
que hasta la yel se me escuende en las entrañas April 04 Un poco de historiaSemblanzas
JOSÉ LARRALDE
Extraño fenómeno el de este hombre barbado y de voz grave, al que probablemente le cause gracia que lo califiquen de fenómeno. José Larralde es lo que la industria define como artista de catálogo: sostenido a través de los años, más allá de campañas publicitarias o modas impuestas, por un amplio target de público, difícil de encasillar. Cada disco que saca llega cómodamente al oro, y se sigue vendiendo con los años a ritmo sostenido. Algo que era relativamente posible en los años ‘60 del boom del folklore (como cuando El sentir de José Larralde, que incluía su Herencia pa’ un hijo gaucho, vendió 270 mil copias en la semana de su lanzamiento, en 1968), pero que pocos sostuvieron en el tiempo. Pruebe el lector entrar a una disquería y buscar en las bateas de folklore (aclaración agregada por mi -Guille- Larralde despotrica que lo cataloguen como Folclore, porque no lo es, el solo canta Milonga, y quizas "Milonga Sureña" podría catalogarse) por la L de Larralde: no encontrará ningún CD suyo en oferta, ni en recopilaciones. Algo que sólo sucede con catálogos como los de The Beatles, pero –salvando todas las distancias que hay que salvar– el hombre lo consiguió en soledad, a fuerza de milongas y guitarra. Ahora, Sony BMG reedita el catálogo completo del artista en la RCA Víctor: 24 CD’s que, escuchados en serie, pueden resultar reveladores.
Luego de que Jorge Cafrune lo presentara en sociedad en el Festival de Cosquín de 1967, en la mítica confitería La Europea (donde todavía se exhiben con orgullo las fotos de aquel encuentro, aunque el cantor no volvió a pasar mucho por el festival), la RCA Víctor no perdió tiempo en reclutar a Larralde. Su primer disco en la compañía, Canta José Larralde, es de ese año, y ya aparecen algunos de los que pasarían a clásicos, como Mi viejo mate galleta. Un acierto de la reedición es la reproducción del arte de tapa y el “Lado A” y “Lado B” de los LP originales. Es que Larralde es para escuchar en disco, aunque el tiempo imponga nuevos formatos. La colección pone de manifiesto, entre otras cosas, que Larralde es el mejor intérprete posible para algunas de las obras de Yupanqui, como Eleuterio Galván, que parece hecha para él, o la Milonga del solitaro.
En el campo cotidiano al que le canta Larralde no hay siembra directa ni transgénicos. Están el mate y la pava, nunca un termo. Es que, aunque Larralde le cantó a otra generación rural que nunca oyó hablar de Monsanto, su mensaje sigue vigente. Porque hay algo que no ha cambiado, y es un orden de cosas donde el patrón sigue siendo patrón, y el peón, sólo dueño de su orgullo. En el mundo de Larralde no hay medias tintas, están los que tienen para comer y los que no, y en esa polaridad abrevan muchos de sus versos: “Hijo pa’ dar el brazo, guacho pa’ recibirlo” (Con mis yuntas de nuncas); “Doblando el lomo pa’ que otros doblen los bienes” (Garzas viajeras). En cada tema hay al menos una máxima, a veces amarga o inflamada, otras tierna, siempre certera.
El poema-canción que tal vez sea su obra cumbre, la Herencia pa’ un hijo gaucho, aparece completado en la recopilación con su segunda parte, la menos difundida, grabada en un único disco, como un recitado en continuado de más de 40 minutos. El poema es un resumen de los núcleos temáticos de Larralde: el hombre que vaga por la pampa, de estancia en estancia, con su guitarra por toda herencia (“Golondrina nos llamaban a los piones de ocasión, golondrina o pobre pión viene a ser la mesma cosa, con quincenas perezosas, una pala y un pisón”); el cantor andariego y decidor (“No importa que alguno piense que me amontono en decir, tan sólo pienso en seguir, no quiero estarme parao, tengo un camino trazao, lo tranquiaré hasta morir”); el paisaje de la pampa (“Hablan de pampa sin eco, cosa que no conocí”), las metáforas más guarras (“No se curan los bichos de las heridas con caliostro aguachiento ‘e vacas paridas”), las picarescas (“no las voy de refaloso porque no nací pescao”), y la denuncia social: “No se entienden razones, por muy sensatas, cuando el frío te yela y andás en patas”).
En el interior, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, Larralde siempre fue una presencia cotidiana. Lo escuchan los que se identifican con los personajes sufridos de sus milongas, pero también los patrones ésos a los que Larralde fustiga en sus versos, aunque en versiones modernizadas, con campera de carpincho, pañuelito al cuello y camioneta nueva en la puerta por gracia de la soja. En la urbe, muchos menores de 30 no lo conocen porque no sale en la TV, pero en el último tiempo a su público natural se sumó una llamativa cantidad de jóvenes de pelo largo y campera de cuero, que lo siguen por los recitales que da en teatros siempre pequeños. Es que el hombre barbado y de voz grave sigue teniendo cosas para decir cuando canta, y eso es cada vez menos frecuente.
Fuente: Página/12, 27 de julio de 2005
[Se permite la reproducción citando Ratacruel.galeon.com como fuente]
P.D. MIA:
En 2004 lo he ido a ver 3 veces ( Lanús, Lomas y Monte Grande -con una semana de
diferencia, ja- )
En 2005 dos ( Lanús y Monte Grande -por suerte con mis abuelos-)
En 2006 una ( Avellaneda )
Este tipo es impresionante la educación que tiene y más impresionante aún cuando dice antes de cantar
el tema "Patagonia" "dedicado a ese cachito de tierra que para Menem no vale una mierda, claro! que te
parió si a vos no te costó nada, habría que ver que dice el Perito Moreno cuando se fue con unas mulas y
elementos para medir, sin GPS, ni celular, ni 4x4, ni equipos para nieve e hizo patria delimitando todo lo
que hoy vemos en el mapa.
Es increíble los guarismos (actualizados) que meneja de consumo de leche y carne per capita en nuestro
pais respecto a los volúmenes de producción agropecuaria y ni hablar la tasa de mortandad y desnutrición
infantil.
Lo recomiendo, yo ya me zarpo porque lo voy a ver donde puedo pero les aseguro que las historias que
cuenta/canta son increibles.
April 03 A NO ESCUPIR PA'RRIBACOSAS QUE PASAN
JOSE LARRALDE
Nadie salió a despedirme cuando me fui de la estancia,
solamente el ovejero, un perro, cosas que pasan.
El asunto, una zoncera, un simple cambio 'e palabras,
y el olvido de un mocoso, del que puedo ser su tata.
Y yo que no aguanto pulgas, a pesar de mi inorancia,
ya no más pedí las cuentas, sin importarme de nada.
No hubiera pasado ésto, si el padre no se marchara,
pero los patrones mueren, y después los hijos mandan.
Y hasta parece mentira, pero es cosa señalada,
que de una sangre pareja, salga la cría cambiada.
Los treinta años al servicio, pal' mozo no fueron nada,
se olvidó mil cosas buenas, por una que salió mala.
Yo me había aquerenciao, nunca conocí otra casa,
que apegao a las costumbres, me hallaba en aquella estancia.
Si hasta parece mentira, mocoso sin sombra 'e barba,
que de guricito andaba, prendido de mis bombachas.
Por él le quité a unos teros, dos pichoncitos.
Malaya!, y otra vez, nunca había bajao un nido,
y por él gatié las ramas.
Cuando ya se hizo muchacho, yo le amansé el Malacara,
y se lo entregué de riendas, pa' que él sólo lo enfrenara.
Tenía un lazo trenzao, que gané en una domada,
pal' santo se lo osequié, ya que siempre lo admiraba.
Y la única vez que el patrón me pegó una levantada,
fue por cargarme las culpas, que a él le hubieran sido caras.
Zonceras, cosas del campo, la tranquera mal cerrada,
y el terneraje e' plantel, que se sale de las casas,
y eso, pal' finao patrón, era cosa delicada.
Y bueno, pa' que acordarme de una época pasada,
me dije pa' mis adentros, todo eso no vale nada.
Sin mirarnos, arreglamos, metí en el cinto la plata,
le estiré pa' despedirme mi mano, pa' que apretara,
y me la dejó tendida, cosa que yo no esperaba.
Porque ese mozo no sabe, si un día de hacerle falta...
Tranqueando me fui haste el catre, alcé un atao que dejara,
y me rumbié pal' palenque, echándome atrás el ala,
ensillé, gané el camino, pegué la última mirada
al monte, al galpón, los bretes, el molino, las aguadas.
De arriba abrí la tranquera, eché el pañuelo a la espalda,
por costumbre, prendí un negro, talonié mi moro Pampa,
y ya me largué al galope, chiflando como si nada.
Nadie salió a despedirme cuando me fui de la estancia,
solamente el ovejero, un perro, cosas que pasan... |
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